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Si un oficial toca su puerta, no la abra. Pregúntele al oficial, a través de la puerta cerrada, que se identifique. Usted le puede preguntar, “¿Para quién trabaja usted?” o “¿En cuál agencia trabaja usted?”
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Es posible que el oficial le conteste diciendo que él trabaja con el “Department of Homeland Security” (Departamento de Seguridad Nacional) o con el “U.S. Immigration and Customs Enforcement” (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, o “ICE”). El oficial pudiera nombrar otra agencia. De todas formas, mantenga su puerta cerrada. A través de la puerta cerrada, pregúntele al oficial si tiene una orden oficial (en inglés, “warrant”).
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Si el oficial le contesta que sí, no abra la puerta todavía. Pídale al oficial que le muestre la orden y que se la pase por debajo de la puerta.
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Cuando revise la orden, busque su nombre, su dirección, y una firma. Esto le puede ayudar a decidir si la orden es válida o no. La orden estará escrita en inglés. Si usted tiene problemas en leerla o entenderla, pregúntele a otra persona en su hogar que lo ayude a leerla o a traducirla si es posible.
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Si la orden no parece ser válida, usted debe devolverla por debajo de la puerta y decir que es incorrecto.
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Si la orden que el oficial le enseña parece ser válida, busque en ella a ver si fue expedida por una corte judicial o por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).
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Si la orden válida fue expedida por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) pero no por una corte, usted tiene el derecho de prohibirle al oficial que entre a su hogar. Si la orden es una orden de detención y no una orden de allanamiento, se aconseja que, si usted decide hablar con el oficial, usted salga de su casa para hablar con el sin dejar que entre a su hogar. Esto es muy importante si usted vive con otras personas que tengan problemas de inmigración, pues una vez le haya permitido al oficial que entre a su hogar, el oficial tendrá derecho de hacerle preguntas a cualquier otra persona que esté presente.
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Si usted habla con el oficial (recuerde, fuera de su hogar — no lo deje entrar), no conteste ninguna pregunta. No firme ningún papel. Dígale al oficial que usted desea hablar con un abogado antes de decir cualquier cosa. No le provea al oficial ninguna clase de documentación que indique de que país es usted. Asegúrese de nunca cargar con usted ningún documento falso.
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Si usted abre la puerta, o si el oficial le pregunta si puede entrar y usted le dice que “sí”, usted probablemente ha consentido a que el oficial entre a su hogar.
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Lo mejor que puede hacer es mantener su puerta cerrada y preguntarle al oficial que se identifique. Entonces pida ver la orden. No abra la puerta si el oficial no le muestra una orden judicial.
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No le es permitido a un oficial que lo fuerce a consentir a que entre a su hogar. Por ejemplo, si su hogar está rodeado de automóviles pertenecientes a la patrulla fronteriza o Inmigración, y el oficial tiene en sus manos una arma de fuego cuando le pide permiso para entrar a su hogar (cuando le pide su consentimiento), y usted le dice que “sí” porque tiene miedo, es probable que la corte no considere que su consentimiento haya sido válido.
Si usted se entera que la Inmigración ha estado haciendo preguntas en su trabajo o que Inmigración esta conduciendo una investigación en su lugar de trabajo, es posible que los oficiales se aparezcan en su hogar.
Los oficiales de inmigración no están autorizados a entrar a su lugar de empleo — no importa si es una fábrica, una tienda, un edificio, una finca o un huerto — si no tienen la autorización del dueño o del gerente, o una orden judicial. Si el oficial obtiene autorización, entonces puede hacerle preguntas relacionadas a su situación de inmigración.
Si usted pertenece a una unión o sindicato, hay varias formas en cual la unión le puede asistir. Usted debe consultar con uno de los representantes de la unión con respecto a sus preocupaciones. Si lo hace sentir mas cómodo, pídale a uno de los otros trabajadores que lo acompañe cuando hable con el representante de la unión. Su contrato con la unión pudiera tener provisiones que protegen a los trabajadores, como por ejemplo acuerdos con el patrón que establecen algunas de las siguientes cláusulas: